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Su propósito es tan antiguo
como las túnicas que cubren sus cuerpos. Pero
rezar como sus ancestros a los Dioses del Olimpo en
la Acrópolis ateniense tiene
un precio: un billete de entrada como
turistas que se resisten a pagar. Superado este trámite
humillante, una vez dentro del recinto, los miembros
de la secta Ellinais invocan a Zeus en griego antiguo.
Atónitos, varios policías les vigilan
de cerca. Las ceremonias religiosas
están prohibidas en los sitios arqueológicos.
Tras este ritual simbólico,
la líder espiritual de Ellinais se queja de la
discriminación que sufren desde hace 1.600 años:
"Somos muchos, somos 400.000 personas en Grecia,
pero nadie osa decirlo". Ellinais obtuvo
el mes pasado el reconocimiento oficial del estado griego
como religión. La todopoderosa iglesia
ortodoxa helena puso el grito en el cielo contra
la resurrección de lo que consideran una "religión
muerta y degenerada".
Fuente: Euronews.net 22/3/07
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