Oráculo de Delfos
El Oráculo de Delfos se encuentra
localizado en un paraje único en el golfo de Corinto.
Rodeado por una densa alfombra de olivos que llega hasta el
mar y a unos 600 metros de altura, esta construcción
es un hermoso tributo griego a Gea, diosa de la tierra.
Cuenta una hermosa leyenda que fue Zeus quien
hizo volar dos águilas desde los extremos de la tierra
y ambas se encontraron en Delfos, configurando así
el centro del mundo. Fue allí donde se situó
entonces una piedra que simbolizaba el “onfalos”
(ombligo). Más tarde, fue su hijo Apolo el que asesinó
en ese mismo lugar a una gran serpiente, reemplazando su oráculo
por el de Gea y utilizando a una sacerdotisa llamada Pitonisa,
como médium para responder a todo aquel que quisiera
saber qué le depararía el futuro.
Son múltiples las explicaciones que
se han ido dando para describir el funcionamiento visionario
del oráculo. Las hay que afirman que la pitonisa en
cuestión entraba en trance por medio de la ingestión
de hojas de laurel. Sin embargo, la más aceptada es
que la pitonisa se tumbaba en trípode colgado en el
abismo sobre una grieta de la que subyacían vapores
de carácter tóxico. Por influencia de estos
vapores comenzaba a transmitir unos sonidos incoherentes que
se interpretaban como las respuestas del dios Apolo.
Pero al margen de las leyendas de lo que
no cabe duda es que el oráculo terminó por convertirse
en el centro religioso del mundo helénico. Peregrinos
procedentes de toda Grecia e incluso forasteros visitaban
el oráculo por tierra desde Atenas o a través
del mar por medio de embarcaciones que llegaban al puerto
de Itea. Subían al Monte Parnaso por la Vía
Sacra y es allí donde se purificaban con las aguas
de la fuente de Castalia. El ritual exigía salpicar
una cabra con agua fría, de tal forma que si ésta
temblaba con todo el cuerpo debía ser sacrificada y
era entonces cuando el peregrino, previo pago de una tarifa,
podía formular su pregunta al oráculo. La pitonisa
emitía en trance la respuesta que le enviaba Apolo
y eran los sacerdotes los que se encargaban de interpretar
sus palabras y de escribirlas en verso para el peregrino.
Hoy día es posible visitar el conjunto
arqueológico del oráculo de Delfos y es recomendable
debido a su proximidad que el visitante se deje caer también
por los famosos monasterios de Meteora en Tesalia. Un interesante
circuito partiendo de Atenas podría pasar por las localidades
de Tebas, Levadia y el hermoso pueblo de Aráhova, situado
en plena montaña en un paraje inigualable. El abrupto
paisaje de la zona le confiere a una región que ya
de por sí está plagada de leyendas y mitos ese
aire entre mágico y eterno que pocos enclaves del mundo
poseen.
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