TEATRO DIONISOS EN GRECIA
El Teatro de Dionisio es hoy en día
el ejemplo más antiguo del arte del teatro. Allí
se representaron las obras más importantes que dieron
luz a un género tan maravilloso como el de la interpretación.
Los grandes dramaturgos de la antigua Grecia supieron reunir
a miles de atenienses en aquel foro al aire libre donde se
representaban todo tipo de obras: comedias, tragedias y representaciones
fieles de las más famosas guerras del imperio. El visitante
puede disfrutar de las ruinas de aquel teatro acercándose
a la acrópolis, puede caminar y recorrer el teatro
a través de las antiquísimas escalinatas que
hace miles de años estaban llenas, un más de
ojos ávidos por ver el teatro en estado puro.
Durante el siglo VI antes de Cristo, en el
momento en que Pisístrato introdujo en Atenas el culto
a Dionisio, se construyó un humilde templo consagrado
al dios. Poco a poco se empiezan a celebrar entonces los primeros
festivales dedicados al gran dios. Al comienzo de estas ceremonias,
que incluían actuaciones musicales y teatrales, las
personas se sentaban sobre la tierra de las pequeñas
colinas a merced del anfiteatro improvisado. Luego se instalan
las primeras y primitivas graderías de madera.
Con el tiempo, el lugar fue evolucionando
de tal manera que se pudo logra lo que hoy llamamos anfiteatro,
con la predominante construcción de un edificio de
madera que servía tanto para la separación del
teatro y como templo. Las graderías comenzaron a llenarse
en cada representación y también evolucionaron
las obras tanto en su calidad y número como en su producción.
Se estima que tenía capacidad para
17.000 personas. Contaba con 64 gradas fragmentadas en dos
niveles por un pasillo semicircular. La primera fila estaba
reservada a los ciudadanos ilustres y era la única
que tenía asientos de mármol, 67 en total, la
mayor parte de los cuales se conserva en la actualidad. Trece
pequeñas escalinatas radiales que partían desde
el escenario llevaban a las gradas. En el otro lado de la
orchestra, se erigió una imponente estructura escenográfica
a dos niveles con una columnata en cada lateral. Luego, los
protagonistas escondían su rostro bajo sugerentes máscaras
e interpretaban las leyendas y los relatos más representativos.
En la ladera oriental de la Acrópolis
es donde se encuentra el Teatro Dionisio, cuyo mayor honor
fue albergar obras tan relevantes como las tragedias de Esquilo,
Sófocles y Eurípedes y las comedias de Aristófanes.
Es todavía el ejemplo de teatro que se estudia en miles
de centros educativos alrededor de todo el mundo. Un lugar
mágico y quizá la reliquia y atracción
de mayor atmósfera que hay hoy en día en Grecia.
Imposible perdérselo cuando visita la gran capital.
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